Com comprobaréis he entrecomillado el nombre del plato dado que no es concretamente un Shawarma. Creo que un Shawarma debe cumplir una condicion básica para que realmente lo sea, y es que la carne esté cocinada en un espetón y esta receta no lo cumple. De todos modos como que se puede comer de la misma manera y el sabor es bastante parecido he decidido llamarlo “Shawarma”.
Lo más interesante es que no hace falta que la carne esté horas y horas adobándose, así que si tenéis los ingredientes podéis improvisar este plato sin demasadas previsiones.
El único punto a tener en cuenta es ir con cuidado en el momento de cocinar la carne. Se debe ir echando en pequeñas cantidades a la sartén -muy caliente- de manera que se fria y quede cocida. Una vez se haya pasado toda la carne se reduce el caldo que hemos usado para el adobo o marinado y se le vuelve a dar una vuelta a toda la carne para que no pierda la temperatura antes de sacarla a la mesa.
Ingredientes:
- carne
- limón
- vino tinto
- canela
- cayena o guindilla
- pimienta
- lechuga
- cebolla
- tomate
- tahine
- pan pita o tortita
Preparación:
Cortar la carne a pequeñas tiras, en este caso son bistecs de ternera. Colocarla en una bandeja y añadir el zumo de medio limón y un chorro de vino. Añadir las especias: canela, sal, cayena picante (al gusto) y la pimienta. Cortar unas hoyas de menta, mezclarlo todo y dejarlo marinar una media hora.
Mientras la carne se marina, preparar la salsa tahine con dos cucharadas soperas de tahina (sésamo machacado), el zumo de medio limón, sal y agua. Primero mezclar la tahina con el limón y un poco de sal. Cuando cambie la consistencia ir añadiendo el agua poco a poco hasta conseguir la espesura deseada.
Cortar las verduras y prepararlas para la mesa.
Calentar una sartén. Con algo de aceite y el fuego muy fuerte ir pasando la carne en pequeñas cantidades para que se fría y no quede cocida. A medida que esté hecha la pasamos a un recipiente tapado. Finalmente reducir en la sartén el caldo que haya quedado del marinado y darle una última pasada a toda la carne para que se impregne de la reducción. Servirla en la mesa en un recipiente tapado.
Que cada comensal se prepare los shawarmas con las proporciones de ingredientes que prefiera.
La Receta en Imágenes:
Cortar la carne (en este caso los bistecs más baratos que había) a tiras.
Colocar las tiras de carne en una bandeja y añadir el zumo de un limón y un chorro de vino ¿cuanta cantidad? pues que tampoco no llegue a cubrir la carne, fijaos en la foto.
Posteriormente añadir las especias. Sed generosos (sin pasarse) con la canela. La cantidad de cayena o la guindilla la dejo a vuestra elección, pero la sal y la pimienta son obligatorias. De izquierda a derecha: Canela, cayena, sal y pimienta negra.
Cortad unas hojas de menta y añadidlas. Fijaos que a la carne ya le habíamos dado un par de vueltas.
Se deja marinar la carne una media hora. Debería tener un aspecto parecido a este:
Calentar la sartén e ir pasando la carne en pequeñas cantidades. Fijaos en la foto que en el momento que la carne empieza a soltar caldo, podemos reducirlo voltenado la sartén. Cada vez que pongamos un nuevo puñado de carne, añadimos un poco de aceite para saltearla
A medida que la carne esté algo salteada la reservamos en un recipiente tapado. En cuanto hayamos pasado toda la carne se debe reducir el caldo del marinado sobrante en la sartén. Una vez reducido volvemos a pasar la carne por la sartén para que se impregne bien.
Una vez la carne impregnada con la reducción debería tener este aspecto.
Y una vez lista la sacamos a la mesa, junto con las lechuga, la cebolla, el tomate y la salsa tahine.
Y nada, a enrollar los shwarmas. En este caso hemos usado tortitas (tipo mejicanas) pero lo ideal es encontrar unos panes de pita bien grandes.
Si queréis (y sois capaces) se pueden rellenar más.
Que aproveche!
]]>Post Data:
La verdad es que cada vez es más difícil encontrar un establecimiento que los preparen de la manera tradicional.
Prácticamente en todos los locales que conozco usan una especie de preparado cárnico emulsionado, un producto de fabricación alemana llamado Döner Kebab.
Los odio.
Sólo conozco un único estableciemiento en Barcelona donde todavía se prearen ellos mismos el espetón con carne (de pavo, por cierto) para el Shawarma. Este establecimiento es el Kaduxe (o La Cuina de Marwan) en el chaflán que hay entre Muntaner y Diputació en Barcelona.
Si no lo conocéis, acercaos y probadlo. Vale la pena, de verdad.
Poneos en situación: Nos vamos a la playa bien pronto por la mañana. Llega la hora de comer con todo el sol y la sal pegados en el cuerpo ( y algo de arena), recogemos los bártulos y nos volvemos para casa. Llegamos, una ducha… y OH! Tenemos una fresquísima ensalada en la nevera. Simplemente sacar de la nevera y servir. Patata, salchicha, pepinillos… deliciosa! Además, para evitar líos una ensalada par todas las edades y que puede comer como plato único.
Igual que la ensaladilla rusa, esta ensalada de patata de origen alemán (no sé si es de origen alemán, pero el nombre, por lo menos, lo es) son una magnífica base para ir añadiendo y/o quitando ingredientes. En algunos bares la sirven con all-i-oli en vez de mayonesa. Eso ya va a gusto del comensal, nosotros como no somos muy amigos del ajo crudo, preferimos hacer una salsa a base de mayonesa y alegrarla con algo de mostaza. Como detalle a destacar encontraréis la cebolla en vinagre (con un pelín de azúcar), así se consigue suavizar su sabor y matar el aliento de haber comido cebolla cruda.
Es muy fácil de hacer y os aseguro que casi es más buena cuanto más fresca esté.
Ingredientes:
- Patatas
- Cebolla
- Salchichas de frankfurt
- Pepinillos
- Mayonesa
- Mostaza de grano
- Aceite y vinagre
La verdad es que fue un placer ponernos a su disposición y que nos enseñara algunos trucos para que la pasta quedara magníficamente ligada con la salsa. Os parecerán una tontería pero desde entonces los usamos cada vez que hacemos un plato de pasta y os aviso: la diferencia de usarlos o no es considerable.
Tirando de memoria, las premisas que aprendimos fueron:
Dicho esto, Roberto no scocinó una sencillísima receta con Calabaza (esa gran desconocida) a la par que sabrosísima.
Cabe destacar que al final tiramos de nuestras costumbres hispánicas de ponerle queso a la pasta y, en contra de sus consejos, rayamos un poco de parmesano por encima. Lo siento, pero es que el parmesano en casa es como el bacon: siempre tenemos y casi siempre usamos.
Ingredientes:
- Cebolla (una)
- Calabaza (media, de las alargadas)
- Pasta (en este caso creo que usamos Rigatoni)
- Crema de leche
- Albahaca
Elaboración:
Cortar la cebolla y pocharla. Añadir la calabaza cortada a trozos y dorarla con la cebolla. Añadir algo de agua para que ligue ligeramente. Pasar por la picadora y devolver a la sartén. Reservar.
Cocer la pasta. En el momento que esté al dente, echar un poco de crema de leche a la salsa, la albahaca, remover y añadir la pasta.
Servir.
La receta paso a paso:
Sofreir la cebolla y mientrastanto cortar la calabaza.
Añadir la calabaza cortada y cuando chisporrotee, también medio vaso de agua.
Aquí tenemos los dos ejemplos: con el agua recién añadida y luego ya reducida. En cuanto se haya reducido, se apaga el fuego.
Lo pasamos por la picadora. La textura va al gusto, yo personalmente lo hubiera picado algo menos, para que distinguieran los cortes de calabaza, pero hay que reconocer que quedó finísimo.
Tenemos la pasta casi lista? Si? entonces incorporamos la crema de leche a la calabaza, unas vueltas y añadimos la albahaca (sin cortar).
Mezclamos con la pasta…
…y voilà!
]]>Simplemente cortado a finas rodajas, con aceite de oliva y un poco de sal maldon por encima es delicioso. Esta vez, por eso, lo haremos en guacamole.
Para hacer guacamole podemos usar unos preparados en sobres que se mezclan con el aguacate con los que se puede dar el pego, pero la verdad es que no os los aconsejo ya la receta orginal se puede reproducir sin ningún tipo de dificultad. Tan sólo hace falta el ingrediente mágico: el cilantro. Éste, aparentemente, se podría confundir con el perejil dado que la forma y el color son idénticos pero el aroma y el sabor es completamente diferente.
A esto se le añade un poco de cebolla y tomate cortados muy finos (para dar frescura y algo de tacto crujiente) y prácticamente lo tenemos (al final os muestro un truco de Laura para que la mezcla quede más unida).
Ingredientes:
- Aguacates
- Cilantro
- Cebolla
- Tomate
- Aceite de oliva
- Sal
- Mayonesa
Preparación
Cortar el aguacate y retirar la piel y el hueso. Chafar la pulpa con un tenedor. Añadir al cebolla y el tomate cortados muy finos, la cayena y remover.
Os aconsejamos que acto seguido le añadais una cucharada pequeña de mayonesa. Esto hará que la textura ea más fina y sea más fácil de untar. (hay quien en este punto le añade unas gotas de limón, yo no).
Remover y añadir unas briznas de cilantro, con sal maldon y unas gotas de aceite de oliva para decorar.
A untar!
]]>Mercè Serra (de cal de Moragas) nos pasó la receta pero personalmente yo no la había hecho hasta hace un tiempo, que vinieron invitados a casa y quería preapara algo el día anterior para poder tener la cocina limpia y poder recibir a los invitados tan atentamente como pudiera.
La ventaja de esta receta es que toda ella se puede preparar la víspera dado que la carne se puede debe comer a temperatura ambiente y únicamente es necesario calentar el acompañamiento (la cebolla).
Cabe destacar que cuando hicimos esta carne nos confundimos con la receta, dado que el pimiento debería haber sido asado (de bote, vamos). Al relleno también se le puede añadir huevo duro, pero a mí los huevos duros en el relleno, pues como que no me van mucho, pero la receta original tienen.
Ingredientes:
- Una caña de lomo de cerdo.
- Pimientos (a ser preferible, asados).
- Jamón dulce
- Olivas
- Huevos duros (que aquí no puse, pero se puedeañadir)
- Cebolla
- vino blanco o vermút.
Preparación:
Con la tira de grasa hacia abajo, se le hacen a la carne dos cortes longitudinales a 1 dedo de la capa de grasa de abajo. En los cortes se meten las olivas, jamón dulce y el pimiento (y los huevos duros).
Se ata todo y se cierra. Se sala y se introduce en el horno con un poco de aceite. El horno debe estar precalentado al máximo. Se deja unos 10 minutos a esa temperatura y se baja a 200º, una hora y cuarto.
Para la salsa: Cortar un quilo y medio (generoso) de cebolla a medios aros. Freir a fuego lento con sal, un poco de azúcar y vino blanco o coñac o vermút blanco (en este último caso no hace falta azúcar).
La cebolla tardará, mínimo, una hora en estar pochada y caramelizada. Obserar el color de la cebolla en el momento de presentarla encima de la carne.
La receta en imágenes:
Disponer la caña de lomo con la tira de grasa hacia abajo y hacerle dos cortes longitudinales sin llegar a cortarla totalmente, dejando un dedo como “lomo de libro”.
Se rellena con el pimiento, el jamón dulce y las olivas.
Para atarlo podemos usar el vídeo tutorial que siempre os indicamos y que podeis encontrar AQUÍ. De manera que quede tal que así, por un lado y por el otro.
Se mete en el horno, al principio fuerte y luego algo más flojo. Tras una hora y pico debería quedar como la foto:
La cebolla cortada se pocha en la sartén. La segunda foto no es del estado final. Debería quedar más oscura.
Una vez bien caramelizada la cebolla y el lomo frío, cortarlo lo más fino que os permita el cuchillo y servid algo de cebolla por encima. Conviene sacar más cebolla en una salsera por que os la quitarán de las manos.
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Creo que esos recuerdos son los que hacen que el consumo de legumbres caiga entre la juventud. Digo yo que será por eso, por que son bien rápidas y fáciles de cocinar. Calientan el cuerpo por dentro y por fuera, son muy alimenticias y se pueden tomar como plato único.
Dicho esto, pues os presento una manera muy interesante de hacer unas lentejas pardinas en plan rápido, sabroso y picantón (que ayuda a que el vino baje mejor).
Eso sí, tendréis que tener el cuchillo de cocina bien afilado por que va a sacar humo, el truco de este plato es cortarlo todo pequeño, pequeño.
Preparación:
Cortar la cebolla y la zanahoria a pequeños trozos. Meter en una olla y pochar con una hoja de laurel y los dientes de ajo pelados y enteros (al gusto, si lo preferís los machacáis).
Mientras pocha cortar el chorizo y el jamón a pequeñas tiras. Es aconsejable que sean finas y largas.
Una vez pochada la cebolla y la zanahoria añadir el jamón y el chorizo. Dar unas vueltas para sofreírlos y echar algo de guindilla o cayena picante.
a. Vaciar el bote de lentejas cocidas, sin colar, en la olla.
Dejar que cueza un rato y cuando el agua de las lentejas se vea totalmente integrada en la mezcla de aceite y demás ingredientes, retirar y servir. Hay que tener en cuenta que las lentejas ya están cocidas así que en 10 minutillos debería estar listo.
Ingredientes:
- Un bote de lentejas cocidas pardinas (las pequeñas),
- Cebolla (una),
- Zanahoria (un par o tres),
- Ajos (dos dientes),
- Laurel (una hoja),
- Chorizo y Jamón (para un día que hacemos lentejas que sean buenos),
- Guindillas o cayena.
La receta en imágenes:
1- Pochar la cebolla con la zanahoria y el laurel.
2- Cortar el chorizo y jamón a finas tiras.
3-Las lentejas recién echadas.
4- Sugerencia de presentación.
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En espetón, a la brasa con ajo y perejil, enharinadas y fritas… de cualquier manera: son una delicia, de pescado azul.
Esta receta es sencilla de elaborar. El único problema es que si no tenéis soltura con el cuchillo podéis acabar con una ampolla en la mano por que requiere cierta destreza en el corte en juliana de las verduras.
Creo que la receta original (de mi madre, ¡cómo no!) no llevaba tomate, pero os aseguro que comparamos unas sardinas con tomate con otras sin y le da una dimensión más.
Preparación:
Precalentar el horno a unos 180º. Sacar la bandeja del horno y untarla con aceite. Disponer las sardinas con la piel hacia abajo sin que se toquen, aprovechando al máximo el espacio.
Ir distribuyendo las verduras cortadas en juliana por capas.
Meter en el horno unos minutos y en cuando las sardinas y hayan cambiado de color retirar y servir.
La receta en imágenes:
Cortar las verduras en juliana. Lo más fino que se pueda.
1- Disponer las sardinas abiertas en la bandeja.
2- Capita de tomate y capita de cebolla.
3- Capita de puerro y capita de pimiento verde.
4- Al horno!
5- Sacar del horno y servir.
(notar que se me fue la mano en el tiempo y las verduras perdieron color, de todo se suele aprender)

Que aproveche!!
]]>La razón de esta receta es intentar cocinar unos mejillones con crema de leche, inspirados en la variedad de estilos con los que se suelen hacer por la zona de Bélgica. Por allí los pueden cocinar con crema de leche y curry, picantes, con cebolla con hierbas, y un larguísimo etcétera.
Estuve mirando recetas para adaptarlas a mis existencias frigoríficas y al ver el paquete de Cabrales que tenía en la nevera se me encendió la lucecita.
Estos mejillones los he hecho 3 veces y os aseguro que las mismas personas que al principio se extrañaban de la mezcla, al probarlos se quedaron encantadas.
Preparación:
Cortar el ajo y meterlo en una olla con (no demasiado por que el queso es bastante) aceite frío. En el momento que empiece a chisporrotear añadir la cebolla y freír a fuego lento. Cuando la cebolla empiece a cambiar de color añadir el puerro. En el momento que esté todo pochado añadir el queso de Cabrales a trozos con la ayuda de una cuchara intentar deshacerlo.
Una vez empiece a colorear la cebolla y puerro añadir la crema de leche y calentar todo para que el queso acabe de deshacerse. Dejar que espese por que con los mejillones se aguará mucho.
Añadir los mejillones removiendo para que se impregnen todos ellos. Tapar y dejar que se abran durante unos 5-6 minutos (o los que hagan falta).
Servir y sorprender.
La receta en imágenes:
1- Los ingredientes.
2- Se fríe la cebolla y luego se añade el puerro.
3- Añadir el queso Cabrales.
3- Añadir la crema de leche y remover.
4- Mezclar los mejillones en la salsa y tapar.
5- Destapar y servir.
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No sé de donde la sacó mi madre, pero os puedo asegurar que siempre que me la hacía era una fiesta. Os parecerá exagerado (e incluso posiblemente lo sea) pero es que este arroz es maravilloso.
Para este plato podeis usar el consejo que publiqué hace un par de días, el de congelar el agua de los mejillones.
Preparación:
Cocer los mejillones en 3 dedos de agua. En el momento que se abran retirarlos y reservar el agua de cocción. Limpiar los mejilones de “barbas” y cortar a tiras.
Colar el agua de los mejillones para eliminar suciedades y hervir en ella el arroz. Calcular el tiempo y añadir los guisantes para que acaben la cocción juntos (si el arroz tarda 20 minutos y los guisantes 7, añadir los guisantes cuando el arroz lleve 13 minutos).
Freir cebolla a fuego medio, cortada en pequeños gajos, cuando pierda el blanco añadir los mejillones y seguir friendo tranquiamente.
En el momento que el arroz (con guisantes) esté en el punto de cocción deseado, colarlo y pasarlo por agua fría para cortarle la cocción. Mezclarlo (poco a poco) con la cebolla y los mejillones. Ir dando vueltas mientras va brillando el arroz.
Hacer una finilla tortilla y cortarla en finillas tiras (tirillas).
Añadir la tortilla al arroz al final de todo (sin remover) y servir.
La receta en imágenes:
1- Los mejillones se ponen a hervir en unos 3 dedos de agua.


2- Cortar la cebollas en gajos. Primero por la mitad, y de pie se van cortando en ángulos.


3- Freir la cebolla y añadir los mejilones.


4- Hervir el arroz con guisantes.


5-Una vez hervido vamos echando arroz a la cebolla, poco a poco, mientras se dan vueltas a la nueva mezca. Y al final añadir el resto de arroz.


6-Con un solo huevo se pueden hacer un par de finas tortillas. Solo se reaprte una capa de huevo en la sartén y se deja hacer sola. Luego se cortan en finas tiras.


7-Cuando el arroz está bien brillante y suelto , apagar el fuego, añadir la tortilla y servir!


El nombre viene del personaje que me dio la idea (…más bien la receta…), JuanJosé García. Uno día me vino y me estuvo hablando de la ensalada que había hecho el día anterior. Mientras lo oía se me hacía la boca agua, así que a la primera de cambio la intenté reproducir. Y aquí teneis el resultado.

Lo que no me esperaba era el colorido . Es muy curioso es comprobar al cortar la pera que queda bicolor, me explico: al no absorver el vino en su interior queda blanca en su parte interior y rojiza en la exterior.
Bueno, os dejo la receta para que la podais probar, es muy aconsejable.
Elaboración:
Cortar la pera a trozos y ponerla a hervir con vino en una olla con algo de azúcar (el azucar lo podeis obviar, si quereis).
Hervir durante unos 20-30 minutos. Sacar de la olla y cortar la pera en trozos más pequeños para emplatar.
Cortar cebolla muy pequeña y hacer una vinagreta con aceite, vinagre y parte del vino que queda en la olla sal y pimienta.
Montar el plato con la lechuga (variada) las peras, la vinagreta y láminas de parmesano.
La receta en imágenes:
1- Pelar y cortar la pera.

2- Hervir la pera en vino.


3- La vinagreta se hace con la cebolla picada, vinagre (módena), sal, aceite y algo del vino de la olla (al gusto, lo podeis ir probando).




4- Montar el plato (os adjunto varias fotos, que me quedaron muy bien!).


Por cierto, en las fotos vereis que lleva tomate, pero en los ingredientes no lo nombre. Pues por algo será: resulta que no quedaba tan bien como me pensaba en el conjunto del plato así que os aconsejo que lo obvieis, tall y como lo he hecho yo en la receta.
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