Pollo al Ajillo

27 de enero de 2010 | comentario sin comentarios
  • Ingredientes

  • Alitas de pollo
  • Ajos
  • Caldo de pollo
  • Vino blanco
  • Cayena o bichos picantes

Vamos a ver, que esta receta es facilísima y un éxito asegurado para paladares atrevidos y dedos sucios (en el caso que useis alitas de pollo).

Se puede usar cualquier parte del pollo pero personalmente  creo que lo mejor son las alitas de pollo. Aunque la mezcla que veis aquí de alitas con tacos de pechuga es fenomenal, también.

Los ingredientes son mínimos pero eso sí, se tarda un ratillo por que el caldo debe reducirse por completo.

Ingredientes:

Alitas de pollo

Ajos (muchos)

Caldo de pollo

Vino blanco

Cayena o bichos picantes

Preparación:

Calentar aceite en una sartén (conviene que sea una sartén alta o una olla baja). En este aceite dorar el pollo. Retirar el pollo y la sartén del fuego. Añadir al aceite el ajo picado -fuera del fuego- y darle unas vueltas. Volver a poner al fuego y en cuanto recupere el vigor añadir un vaso de vino blanco. Esperar que rompa el hervor para que evapore el alcohol y añadir el caldo. Al romperel hervor, otra vez, incorporar el pollo dorado. Debería quedar cubierto de caldo y vino hasta media altura, si no es así, añadir más a partes iguales.

Llevar a ebullición dando vueltas hasta que el caldo se reduzca por completo.

Servir y comer con los dedos.

La receta en imágenes:

Limpiar las alitas, cortando el último apéndice (la punta) y cortando por la articulación. La pechuga se puede cortar a dados.

Echar el pollo en el aceite caliente hasta que tome un color dorado. Retirarlo con una rasera.

En el aceite añadir el ajo picado (se puede picar con picadora).

Antes de que se tueste el ajo añadir vino blanco y tras darle unas vueltas para evaporar el alcohol, añadir el caldo.

Añadir el pollo y dejar que se vaya reduciendo dando alguna vuelta de vez en cuando. Cuando esté a punto de reducirse, añadir la cayena o el bicho picante picado al gusto.

Unavez el caldo se haya reducido, se deben dar vueltas al pollo sin prisa pero sin pausa. Sólo así quedarán bien dorados.

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